Crianza y salud mental en tiempos de pandemia

Actualizado: oct 9


El 10 de octubre es el Día Mundial de la Salud Mental que, como bien sabemos o podemos intuir, ha sido una de las grandes afectadas tras la larga pandemia que estamos enfrentando.


A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud realizó una encuesta en 130 países del mundo en los cuales se reportaron altas tasas de problemas de salud mental particularmente en niños, adolescentes, adultos mayores y mujeres en el periodo perinatal. Según datos de la recientemente publicada Encuesta Bicentenario, el 15% de los chilenos entrevistados reportaron haber presentado problemas de salud mental, porcentaje que ascendió al 21% en el caso de las mujeres, aumentando también en niveles socioeconómicos medio y bajo.


En nuestra propia experiencia, como mamás extranjeras, aspectos como el estar lejos de nuestra familia de origen (con el temor a que nuestros seres queridos pudieran contagiarse); la carga laboral sumada a la crianza y labores del hogar en confinamiento (pataletas, tareas acumuladas); o el poco espacio y cambio de rutina en la vida de las parejas, nos motivaron a llevar a cabo actividades que, en primer lugar, cuidaran a mamás y papás o adultos a cargo de niños y niñas, como una forma de evidenciar que nuestra salud mental se ha visto tremenda e innegablemente afectada.


En estos talleres quisimos crear comunidad, encontrarnos y apoyarnos, escucharnos y también recoger experiencias satisfactorias y estrategias que, o bien a nosotras mismas, o bien a algunas de las personas que participaron en las actividades, nos habían ayudado a llevar mejor la crisis.


En línea con el trabajo que hemos estado haciendo este tiempo, queremos hoy recordar que no es raro tener instantes de tristeza, frustración o ansiedad ante estos momentos de estrés, ya que estamos haciendo frente a una situación muy amenazante que se ha prolongado por demasiado tiempo. Es necesario identificar, reconocer y expresar estas emociones, primero a nosotros mismos y, ojalá, compartirlas con personas que nos hacen bien. Con frecuencia tendemos a esconder estas emociones o a negarlas, lo cuál suele generar más conflictos con nosotros mismos y con los demás.


Finalmente, queremos dejarles con las estrategias recogidas de nuestras experiencias y de las de otras familias que son parte de nuestra comunidad. ¡Esperamos que les sirvan!


Para nuestro auto-cuidado como adultos:

  • Tener la certeza que esta situación tendrá un fin. “Esto pasará. No durará para siempre” y, en esta línea, generar metas cortas semanales que nos permitan sentir que vamos logrando objetivos.

  • Reconocer que es imposible no estresarnos, frustrarnos o ponernos tristes en esta situación de emergencia.

  • Conectar con lo que estamos sintiendo. De esta forma, contendremos asertivamente a nuestros hijos/as.

  • Sacar tiempo para nosotras y nosotros (tanto individual como en pareja). Explicar por qué es importante este espacio para mamá y/o papá.

  • Establecer un itinerario que permita organizarse como familia.

  • Tener la flexibilidad para improvisar o “ceder” ante situaciones que se escapen de nuestras manos, así como para soltar aquello que está suponiendo una carga excesiva.

  • Incorporar a los niños en las tareas de la casa.

  • Ser compasivo con uno mismo.

  • Establecer rituales o asignar un momento específico del día para jugar y/o hablar con tus hijos.

  • Filtrar información. No sobreexponerse a las noticias.

Para cuidar de nuestros hijos e hijas:

  • Bajarse a su altura, hacer contacto visual, tocarle el brazo y hablarle en voz calmada.

  • En medio de una pataleta, contener. Una vez esté tranquilo, conversar con él/ella.

  • Al final del día, pregúntale cómo ha sido su día.

  • Intenta empatizar con sus emociones.

  • Tener un espacio “sagrado” de tiempo juntos (leer un cuento antes de dormir, jugar 20 minutos, etc). Exclusivo sin celulares ni interrupciones. Nunca romper este espacio por “mala conducta”. No es un premio, sino un refuerzo de la incondicionalidad de la relación.

  • Validación positiva. Especialmente en periodos más disruptivos, tratar de fijarse en aquellas cosas que hace bien, que te ponen felices. Eso hará que lleve su atención a aquello que se espera de él o ella y a aquello que sabe que tú valoras. No olvides que tú, su mamá, su papá, son lo más importante para él.

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