¿Cómo disfrutar de la maternidad y hacer frente a los conflictos propios de esta experiencia?

Actualizado: 1 de may de 2019

  • En la semana de la salud mental materna compartimos esta experiencia con ustedes y algunos consejos prácticos para cuidarnos durante esta travesía de ser madres.

  • 1 de cada 7 mujeres que son madres por primera vez va a experimentar algún trastorno ansioso o del estado de ánimo durante el embarazo o el posparto.

  • Nuestro propósito es incluir la maternidad en su DIVERSIDAD, independientemente que el foco de esta campaña esté puesto en el embarazo y post parto. Al final, la salud mental materna afecta a todas las madres en general.

Recuerdo cuando apenas llevaba un mes y medio con mi hija (de tres años y medio), cuando mi madre me consultó ¿cuándo iría a la peluquería? Me quedé mirándola con cara de ¡qué estás preguntando! si a duras penas tenía tiempo para respirar. Además, con su pregunta me confirmaba lo que ya había sospechado: que me veía verdadera y absolutamente sobrepasada.


Sin lugar a dudas, estaba colapsada… pero no al grado de haberme vuelto ciega conmigo misma. Todas las mañanas, cuando me miraba al espejo, veía cómo mi cara se había transformado en la de un zombie. Algunos podrán pensar qué “desatinada” fue mi madre con su pregunta… pero hoy comprendo lo que me quería transmitir. Era su forma de decirme que estaba preocupada por mí y que sabía que necesitaba un tiempo para menesteres más banales (que no estuvieran ligados con la maternidad).


Ser madre, biológica o adoptiva, puede llegar a ser agobiante. Por más que uno los ame y comparta maravillosos momentos, existen procesos de aprendizajes duros y, hasta en algunas situaciones, ingratos. Sin embargo, la mayoría de las mujeres experimentamos culpabilidad y resistencia en admitir que, el hijo o hija que tanto esperábamos, nos está poniendo los pelos de punta.


Nadie nos prepara para ser padre o madre. Es uno de los clichés más verdaderos que existen. Y no es hasta que nos transformamos en uno de esta “especie” que nos damos cuenta que puede ser implacable. La paciencia es puesta al límite continuamente y, en lo que encontramos el equilibrio, sentimos que la vida se nos escapa entre las manos. Ahora bien, ¿en qué forma podemos recuperar un poco de sentido dentro de este espiral de emociones y contradicciones? ¿Cómo nos auto-cuidamos para prevenir una depresión post parto o post adopción? Situación que, a pesar de que también existe, no se habla mucho de ello.


Aunque no hacemos milagros ni tenemos la solución última a todos los problemas entre padres e hijos, nos gustaría presentar algunas ideas y sugerencias que pueden ayudarnos en situaciones difíciles:


- No somos perfectas aunque (la televisión, las series, los prejuicios, etc.) nos digan que tenemos que serlo (tener la casa limpia, el almuerzo preparado, estar limpias, tener a nuestros/as hijos/as listos y limpios y siempre dispuestos a hacer todo lo que les pedimos y rindiendo al máximo en el colegio…). Basta con ser “suficientemente buenas” (queremos a nuestros hijos, hacemos lo posible para que les vaya bien y sean felices, tratamos de educarlos, les damos de comer, los bañamos…). Si estás leyendo esto es porque eres mucho más que eso.


- No podemos con todo y no es bueno para nosotras ni tampoco para nuestros/as niños/as que nos hagamos cargo de todo. Necesitamos una red de apoyo (personas de confianza) para criar (papás, abuelas, abuelos, tías, tíos, vecinas, vecinos,amigos…asistentes del hogar si las hay). No sólo necesitamos a los otros en situaciones de crisis o cuando llegamos a estar sobrepasadas/os, sino de manera cotidiana, para poder así compartir experiencias del día a día y también para que nuestros niños/as orbiten en torno a nosotros y tengan diferentes modelos de identificación (hoy en día es riesgoso que la mayoría de figuras de identificación sean pares).


- Identifiquemos aquellas estrategias/personas/situaciones que nos ayudan a recargar energías y fomentemos algunos minutos al día para cuidarnos. No tiene por qué implicar gasto de dinero. Es posible que una canción en específico, o una copa de vino con mi pareja, un paseo, una taza de café en casa de mi amiga, una conversación con alguien querido/a, o simplemente respirar me ayuden a reconectarme conmigo misma y recuperar algo de energía para poder seguir.


- Tratemos de dejar unos minutos al día para el juego, los rituales (almorzar o comer juntos) y cuidar día a día la relación con nuestra familia (aunque la cocina no esté limpia, aunque queden cosas por hacer), de manera de nutrirnos y fortalecer los vínculos afectivos.


- Demos gracias por una cosa buena que nos haya pasado en el día (desde la persona que me sonrió en el metro hasta el abrazo que, de la nada, me dio mi hijo, hasta el sol que salió sin que nadie lo pidiera).


- ¡Ojo! Todo lo anterior no siempre funciona y hay situaciones en las que no sea suficiente. Tal y como describe la Sociedad Marcé Española para la Salud Mental Perinatal, "Cualquier mujer con independencia de su edad, nivel económico y etnia puede desarrollar un trastorno mental durante el embarazo y posparto. Una de cada 7 mujeres que son madres por primera vez va a experimentar algún trastorno ansioso o del estado de ánimo durante el embarazo o el posparto". Si crees que necesitas un apoyo más específico y más individualizado es importante pedir ayuda a profesionales con experiencia en estas temáticas que puedan, desde un enfoque colaborativo, acompañar y reforzar aquellos aspectos que no están funcionando.


¡Nos puede pasar a cualquiera y debemos apoyarnos entre todos!


Por: Adanyl Brignoni y Leire Fernández

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